Panteón de los Próceres

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En la antigua Iglesia de San Carlos se yergue con orgullo el “Panteón de los Próceres”, santuario en el que se rinde homenaje a los gestores de la Independencia Nacional.
En este recinto, localizado entre las esquinas de la avenida La Colmena con el jirón Azángaro, en el Parque Universitario, en pleno corazón de Lima, se encuentra este monumento que trae a la memoria las acciones y ejemplos de vida de hombres, mujeres e incluso niños que lucharon por la libertad y soberanía del Perú.

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HISTORIA


 

El Panteón de los Próceres fue creado por el Estado Peruano mediante Decreto Supremo del 29 de junio de 1921, en el local que fuera la capilla del noviciado jesuita de San Antonio de Abad. Su inauguración se realiza el 10 de diciembre de 1924, al cumplirse el Primer Centenario de las Batallas de Junín y Ayacucho, durante el gobierno del presidente Augusto B. Leguía.

Este monumento, que aún conserva algunas reminiscencias coloniales, formaba parte del noviciado y casa de Probación de San Antonio de Abad, pertenecientes a la Compañía de Jesús. Junto al colegio, la iglesia primigenia fue construida en 1605, gracias a la donación de don Antonio Correa Ureña, devoto y adinerado comerciante español.

La historia de este recinto está ligada a una serie de acontecimientos que obligaron su cierre. Primero fue el terremoto de 1746, que destruye gran parte de sus estructuras. Los trabajos para reconstruirla se inician recién en 1758 y culminan en 1766.

El siguiente cierre se relaciona con la expulsión de los jesuitas de las colonias españolas, lo cual lleva al Amat a clausurar los claustros donde funcionaba el colegio y la capilla, hasta 1770 en que reabre sus puertas ya como “Real Colegio de San Carlos”.

En las postrimerías de la colonia, nuevamente se produce una interrupción de actividades, debido a la amenaza que significaba para los realistas, pues en su interior se comenzaban a gestar movimientos independistas y revolucionarios, que llevarían a desterrar las fuerzas españolas de territorio peruano. De este escenario salieron notables figuras, próceres e ideólogos que apoyaron la causa libertadora.

Durante el inicio de la República, el General San Martín restablece el colegio poniéndole su nombre. El General Simón Bolívar haría otro tanto, hasta que finalmente en 1829, es bautizado como “Convictorio Carolino”. En 1867 se decreta su fusión con la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Actualmente, el Panteón de los Próceres ocupa el lugar de la añeja iglesia. Fue integrado al Centro de Estudios Histórico Militares del Perú el 21 de agosto de 1953, institución encargada también de custodiar la Cripta de los Héroes del cementerio Museo Presbítero Maestro.

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HONOR Y GLORIA


 

 

“Sobre el altar de la Patria, bajo su gallarda llama, hecha de ruegos y de inmolaciones, de valor y de plegarias, deben existir siempre, como la ritualidad litúrgica católica, los huesos de los predecesores y las reliquias de los mártires”, frase de José de la Riva Agüero, grabada sobre una placa colocada en la fachada, cerca de la puerta de ingreso al Panteón de los Próceres. Ahí también se encuentran dos esculturas: la de Tupac Amaru II y su esposa, Micaela Bastidas.

Acondicionado para guardar reliquias, obras de arte y restos de algunos próceres, precursores, así como mártires de la Independencia, el templo conserva el hermoso Altar Mayor de la otrora iglesia, así como el púlpito y las tribunas primitivas, de estilo barroco.

Entrando, a la mano derecha, se puede apreciar una placa de bronce alusiva a la Batalla de Junín, homenaje del Concejo Provincial de Lima en el Sesquicentenario de la Independencia Nacional. Próximos a ella, están los bustos de los líderes del Ejército Unido Libertador: El General Simón Bolívar Palacios y los Próceres Antonio José de Sucre y Alcalá, José de la Mar y Cortazar, José María Córdova Muñoz, Jacinto Lara Meléndez y Bartolomé Salom Borjes.

En esa parte también reposan los restos del fundador de la Capilla Antonio Correa y la lápida del mayordomo de Palacio, Teodoro Candioti, así como placas alegóricas y descriptivas referidas al acto de la Declaración y Proclamación de la Independencia, donde figura la nómina de Regidores que participaron en el Ayuntamiento de Lima, aquel glorioso 15 de julio de 1821.

En la parte del frente, de la zona de ingreso, se encuentra una placa de bronce alusiva a la Batalla de Ayacucho, le siguen los bustos de miembros del Ejército Libertador del Perú, liderados por el General don José de San Martín. Ahí también están el Gran Mariscal del Perú Bernardo O´Higgins Riquelme, Juan Antonio Álvarez de Arenales y Gonzáles, Guillermo Miller, Ignacio Álvarez Thomas, Toribio de Luzuriaga Mexía de Estrada, Andrés de Santa Cruz Calahumana, Rudecindo Alvarado Toledo, Mariano Necochea Sarassa, Gregorio de las Heras de la Haza, José de la Riva Agüero y Sánchez Boquete.

Este ambiente, para rendirle homenaje a los Libertadores y Próceres, ofrece también una importante información sobre las campañas realizadas desde la llegada de la Expedición Libertadora hasta el retiro del Ejército Realista del territorio nacional. También placas descriptivas que recogen los nombres de personajes y familiares que apoyaron la rebelión de Tupac Amaru II, pagando con su vida por ello.

Poco antes de la parte central del recinto, se encuentra el púlpito. Hay igualmente vitrales con las imágenes de la Virgen de las Mercedes, Patrona del Ejército Peruano; y Santa Rosa de Lima, de la Policía Nacional. Igualmente, un óleo de la Sagrada Familia y una placa de Cristo Crucificado.

En el Altar Mayor, además de la Virgen de Loreto, se hallan las imágenes de los santos Carlos de Borromeo, Juan Masías, Francisco Solano, Toribio de Mogrovejo. Martín de Porres, Antonio de Abad y santa Rosa de Lima.

En el hemiciclo, se sitúa la bandera peruana y otras representativas de los próceres que participaron en la gesta libertadora, muchos procedentes de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Panamá, Paraguay, Uruguay y Venezuela.

Al voltear la vista desde ese punto, hacia la puerta de ingreso, se aprecia un gran mural sobre la Independencia, pintado por el artista Teodoro Núñez Ureta.


MUJERES DISTINGUIDAS Y HEROICAS

Existen muchas placas que dan fe del sacrificio y entrega del pueblo peruano, de su lucha por lograr su libertad. Algunas donde se registran las rebeliones que se dieron en todo el país, las Conspiraciones de 1805 a 1819; los pronunciamientos armados de Tacna y Huánuco; la revolución de Mateo García Pumacahua; las Guerras de la Independencia de 1820 a 1826. También las batallas y combates, como Abtao, Dos de Mayo.

Son el testimonio del reconocimiento del Estado a hombres y mujeres que se levantaron ante el yugo español, perdiendo sus bienes, familias y hasta su propia vida.

Este es el caso de las mártires de “La Caravana de la Muerte”, que narra el sacrificio de las mujeres peruanas, de aquellas que por su cercanía sanguínea con Tupac Amaru II, fueron consideradas “infames seguidoras de la revolución” y desterradas a perpetuidad a México, sentenciadas por el visitador José Antonio Areche el 17 de junio de 1783.

Lo conmovedor y terrible de esto, es que esas mujeres, 75 en total, de ellas 17 niñas, fueron obligadas a caminar descalzas más de 1,400 kilómetros, desde el Cusco hasta la Fortaleza del Real Felipe. Partieron en octubre y llegaron al Callao a fines de diciembre, haciéndole frente al hambre, sed, frío, cansancio, enfermedad. Sólo 15 de ellas pudieron emprender la travesía marítima a México. En la relación figuran madres, hijas, hermanas…

Con mejor suerte, frente a esta placa, destaca otra que reconoce la labor de las llamadas Patricias de la Independencia, entre las que se encuentra nada menos que la nieta de Micaela Villegas: Tomasa Amat.

Luis Alberto Sánchez, en su obra “La Perricholi”, sostiene que Tomasa fue la elegida por el Libertador San Martín, para - en representación de las mujeres adherentes a su causa- ser reconocida con un beso en la mejilla (p. 161). Su padre, Manuel de Amat y Villegas fue, además, uno de los firmantes del Acta de la Independencia.

En la placa del Panteón de los Próceres, alusiva a estas damas, se lee lo siguiente: El Protector del Perú. He acordado y decreto: “Las patriotas que más se hayan distinguido por su adhesión a la Independencia del Perú, usarán el distintivo de una banda de seda bicolor blanca y encarnada que baje del hombro izquierdo al costado derecho, donde se enlazaran con una pequeña borla de oro con las armas del Estado en el anverso y esta inscripción en el reverso: “Al patriotismo de las más sensibles”. Dado en el Palacio Protectoral de Lima, el 11 de enero de 1822. San Martín.

Siguiendo el recorrido por esta planta, se pueden apreciar la primera Bandera del Perú, las de la provincia argentina de Salta y de la Gran Colombia.


AREA DE LA CRIPTA


 

A la cripta se llega por una escalera de mármol de doble acceso. A medida que se va descendiendo, se observan placas y monumentos representativos.

Ahí están los de mártires y próceres: Juan Santos Atahualpa, Micaela Bastidas Puyucahua, José Gabriel Condorcanqui Noguera, José Gabriel Aguilar Nalvarte, José Manuel Ubalde Zevallos, Francisco Antonio de Zela y Arizaga, Juan José Crespo y Castillo, Mateo García Pumacahua, Vicente Angulo Torres, Pedro La Rosa y Tramontana, María Parado de Bellido, José Olaya Balandra, José Andrés Rázuri Esteves, Felipe Santiago Salaverry del Solar, Ramón Castilla y Marquesado, Agustín Gamarra Massia.

Los Ideólogos: José Faustino Sánchez Carrión Rodríguez, Toribio Rodríguez de Mendoza, José Baquíjano y Carrillo de Córdova, Juan Pablo Vizcardo y Guzmán de Zela, Pablo de Olavide y Jáuregui. De los Precursores: José Rosa Ara, Mariano Melgar Valderrama, Basilio Auquí.

En la Cripta, en el sótano, reposan los restos de próceres y precursores de nuestra independencia y cenotafios (nichos vacíos) de algunos de ellos. En esta parte se perenniza el recuerdo del Gran Mariscal Ramón Castilla y Marquezado, cuyo cuerpo descansa en un sarcófago de mármol, que preside el santuario.

En salas acondicionadas para tal fin, se encuentran los nichos de Mariano Necochea Sarassa, Guillermo Miller, Francisco Vidal Laos, Domingo Nieto Vásquez, Pascual Saco y Oliveros, Juan Espinoza de los Monteros Lanza, Juan Manuel Iturregui Aguilarte, Martín Jorge Guise Wright, José María Lastres, Juan Basilio Cortegana y Vergara, José Idelfonso Coloma Maldonado, Baltasar Caravedo Loyola, Manuel de Mendiburu y Bonet.

También los de José María Corbacho y Abril, Hipólito Unanue Pavon, Francisco Javier Mariátegui Tellería, Felipe Santiago Estenos Corrales, Patricia Juana de Dios Manrique de Luna, José de la Torre Ugarte Alarcón, José Bernardo Alcedo Retuerto (estos dos últimos autores de la letra y música del Himno Nacional) y la Patricia Juana de Dios Manrique

Los cenotafios de Bruno Terreros Baldeón, José Faustino Sánchez Carrión Rodríguez y Toribio Rodríguez de Mendoza.

Cerca al altar de oficios religiosos, se ubica una placa descriptiva de la Declaración de Prócer al General Mariano Ignacio Prado, en reconocimiento por su participación en el Combate del Dos de Mayo de 1866.

El Panteón de los Próceres está abierto de lunes a domingo, de 10.00 de la mañana a 5.00 de la tarde. Recorrerlo es nutrirse de fervor patriótico y encontrarse con la historia del Perú independiente.


FUENTES: CENTRO DE ESTUDIOS HISTORICO MILITARES DELPERU. PANTEON DE LOS PROCERES GUIA NECRO SOCIAL DE LIMA, CALLAO Y BALNERARIOS – Tomo I, 1956- Pax S.A. Editores.

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